“Recordar
es fácil para el que tiene memoria. Olvidarse es difícil para quien tiene
corazón.”
Gabriel García Márquez
Para Illariq
El Yunguyo que yo conocí
Carlos
Vidal
Mi romance con el pueblo de Yunguyo se
inicio en el año de 1987, llegué un 5 de octubre, para participar en la
Festividad de San Francisco de Borja, Patrón de Yunguyo, luego de un largo
viaje en el bus de la Empresa de Transportes Jacantaya hasta Arequipa, donde me
embarqué en el tren hacia Puno. Mis recursos de estudiante universitario me
permitieron tomar un boleto en «segunda».
Hacía frío en el vagón pero pronto desapareció con el calor humano de mis
hermanos campesinos que viajaban también y el de sus animales.
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| La Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo 1987, saludando en el estadio J. C.M. |
En una de las paradas del tren subió
un anciano vendiendo medias y chalinas de lana y me puse a observarlo con
curiosidad; el anciano se percató de mi interés y pensando que el mío era
comprar me ofreció sus productos entregándomelos. Jamás pasó por mi cabeza
comprarle pues el dinero casi nunca acompaña a los estudiantes viajeros, así
que se los devolví. El anciano me miró despectivamente y dijo «¡viracocha!», insulto mítico del mundo
andino en alusión a los falsos dioses que creían eran los invasores españoles.
Siempre recuerdo esta anécdota porque marcó en mi esa magia ancestral y
milenaria de nuestra cultura, hasta para insultar a un despintado como yo, pero
mi amor por lo andino a pesar del insulto, tendría muchas anécdotas más.
Llegando a Puno abordamos una camioneta
pick up que nos llevó hasta Yunguyo.
El objetivo de nuestro viaje era
recopilar información sobre los «sicumorenos»
de Yunguyo ya que en «Illariq», grupo en el que aprendí a tocar el siku y que
siempre llevaré en mi corazón, se ejecutaba el estilo Yunguyo. En las escuelas de siku en
la Universidad Nacional mayor de San Marcos, se me había inculcado que el «sicumoreno» ejecutaba el siku
acompañado de bombo, redoblante y platillo. Lo primero que aprendí al llegar a
Yunguyo, fue que para los yunguyeños eso era la «zampoñada».
Dirigimos nuestro interés hacia la
Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo, el grupo más representativo en ese momento
y hoy que escribo estas líneas hasta la actualidad.
Illariq, había enviado a Yunguyo antes
de 1987 una delegación, que trajo algunas grabaciones, entrevistas y no captaron
con rigurosidad el escobillado y la información sobre el estilo de Yunguyo.
Tampoco pudieron tocar con quienes, según teníamos referencia, eran los
herederos de Los Alfonsos y Los Choclos[1]
grupos tradicionales y de mucho prestigio en Yunguyo, pero ellos, Pedro, José y
Wilfredo lograron establecer algo muy importante el contacto con el pueblo de
Yunguyo.
Llegué a Yunguyo, con los temores del trato
poco amigable de los puneños radicados en Lima hacía los «metropolitanos», principalmente de la Asociación Juvenil Puno
(AJP), que se resistía a que ejecutáramos el siku y consideraban una ofensa y
hasta un despropósito «usáramos» su
cultura. A mi modo de ver, este es el origen de la expresión «sikuris metropolitanos», acuñada por hermanos
de Kunamanta Zampoñas, para diferenciarnos y reconocernos como un colectivo. Es
jocoso recordar que en los años 80 en los Encuentros de Sikuris Túpaq Katari, se
le pedía libreta electoral a los integrantes de un grupo de sikuris y hasta se
les llegaba a interrogar en aimara para determinar si era puneño. Si algún
integrante no superaba esta prueba, conforme se estipulaban en las bases del
concurso el grupo era descalificado. Paradójicamente a fines de los años 80 y
comienzo de los 90, fuimos los grupos de sikuris «metropolitanos» los que sostuvimos el movimiento sikuri en Lima
ante el desmedro e inactividad de los grupos regionales, por ello la AJP se vio
obligada a aceptar nuestra participación en los Encuentros de Sikuris Tupaq
Katari, sin una autocrítica sobre su postura inicial y por el contrario
pretendiendo en estos tiempos sostener que fueron los sembradores del siku en
Lima, lo cual aparte de osado es alejado de la realidad.
Sigamos con Yunguyo. Recuerdo también
que cuando llegamos a Yunguyo, cada vez que creíamos oír un bombo corríamos y
resultaba ser alguien martillando. Teníamos algunos nombres para contactar pero
no completos ni con direcciones precisas, por ello deambulamos un buen rato. Al
llegar la noche oímos, ahora sí, golpes de bombo cerca y siguiéndolos llegamos
cerca de la plaza, encontramos un grupo de personas mayores que nos saludaron gentil
y afectuosamente y dijeron simplemente «los
socios de Lima han venido». Obviamente yo no era socio de nada, pero a
partir de ese momento la magia empezó. Sin saber cómo, nos acogieron en su
seno, tocamos con ellos y hasta participamos en la elección de la junta
directiva, firmando el libro de actas de
la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo.
En esos tiempos, destacaban en la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo, Dionisio
Chávez Alarcón como directivo y guía, con notables condiciones de liderazgo que
perduran hasta hoy y lo consagran como su líder indiscutible. El otro referente
en el plano musical era Raymundo Chávez Alarcón, compositor exquisito, de una
facilidad envidiable para componer wayños y a quien la Zampoñada 10 de Octubre
de Yunguyo debe sus más hermosas melodías. A ellos se debe el apelativo de los «Europa Chávez»[2]. Entre
otros destacados y fraternos tocadores, también recuerdo a Taquila Tito, zanjero
y a Luis Aguilar y “Jaime” Augusto Ramos
Chávez, ambos expertos en tocar el «dúo»[3].
El ensayo empezó con los temas
propuestos por Raymundo Chávez, refinador o creador de temas en esos años. Los temas
que propuso fueron “Captación”, marcha o guerrera, una parte lenta y una fuga (a
veces esta melodía tiene 3 partes o más), ejecutada saltando hacia los lados como
los chiriwanos, palla pallas, surisikus; el otro tema era: “Alfredo”, wayño en homenaje al albero que nos
acogería la noche del 8 de octubre; y un pasacalle denominado “Betty” ritmo
alegre de notas agudas y que se emplea, para bailar no solo alrededor del grupo,
sino mientras el conjunto se desplaza por las calles de Yunguyo, acompañado de
hombres y mujeres bailando en parejas o en filas, pero no en forma circular.
Recibidos los temas propuestos, los
ejecutó el grupo en pleno y eran asimilados por cada integrante en su forma
particular, ya que todos tocaban igual, algunos hacían escalera, otros saltaban,
pero a nadie le molestaba, porque al final el sonido era complementario y la
armonía era colectiva. Si había una estructura musical muy especial que con el
tiempo y los viajes fui descubriendo y diferenciando los wayños viejos y los de
Raymundo. En concreto, el grupo se apoderaba del tema del autor y lo convertía
en parte del colectivo, anulando la individualidad creadora y convirtiéndola en
una música gregaria o colectiva.
El ensayo duró casi tres horas. Durante
el ensayo se informó que un integrante o familiar estaba enfermo y la zampoñada
en pleno fue a visitarlo y a tocar a su casa. Algo que he notado en mis viajes
a Yunguyo es el carácter fraterno y solidario en ellos, que es algo muy
enraizado en los líderes de la zampoñada, en especial Dionisio Chávez que ha
logrado a través de esto, consolidar el respeto hacia él. Observé en un video
del 2013 que la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo en pleno se dirigió luego
del concurso al cementerio a visitar a los integrantes que los habían dejado
ese año y los viejos músicos, dando un sentido discurso Dionisio, que me hizo
recordar lo que es el amor al prójimo, tan andino y reciproco.
El
estilo Yunguyo
El golpe del bombo es una
característica del estilo de Yunguyo, al parecer Los Choclos y Los Alfonsos, hacían
dos golpes y de vez en cuando seis, esta es la forma antigua. Actualmente se
hace un golpe débil y dos golpes fuertes, para acompañar el ritmo y siempre se
hace silencio en el bombo al iniciar el escobillado, en el repique.
El escobillado es el repique entre
estrofa y estrofa de la melodía, es de izquierda a derecha al unisonó en el
arca (Sol y Mi o Mi y Do) e ira (Sol y Mi o Re y Si) principalmente en las
maltas, aunque a veces escuche ese escobillado en las zanjas, pero es muy raro.
Los chilis si cruzado al igual que la zanja y el dúo.
No hay escaleras en las melodías de
Yunguyo, a lo mucho primera y segunda y caen. Hay un vibrado muy especial en el
estilo Yunguyo, se vibra y se choclea (terminó que significa golpear al
soplar).
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| El maestro do Dionisio Chavez y el autor de la nota Carlos Vidal |
Para mayor referencia la Zampoñada 10
de Octubre tiene 3 casetes, hoy discos o Cd, la Juventud 10 de octubre, los
hermanos de Qhantati Markamasi han sacado un cd el año pasado y por supuesto el
CD de la Asociación Cultural Illariq
“música ancestral andina” lo pueden escuchar en soundcloud con el
buscador Illariq o Carlos Vidal.
El
concurso de zampoñas
Hasta el año 1986 los encuentros de
zampoñas en Yunguyo se realizaban en la Plaza principal de la ciudad. En el año
1987 el encuentro se traslada a Estadio José Carlos Mariátegui[4], dando
inicio a una explosión de música, color
y predominio de la música yunguyeña en Puno sin precedentes e inclusive en los
últimos años el concurso a generado que en Lima arrasen los Túpac Katari[5].
Los yunguyeños y se dan el lujo de tener hasta 6 grupos de zampoñada en
concurso[6]. Gran
cantidad de jóvenes de los colegios emblemáticos de Yunguyo: José Gálvez, Isaac
Newton y Cesar Vallejo que participan en los concursos desde esta época, el más
antiguo debe ser “unión Galvina” quienes aprendieron a tocar para los concursos, hoy ya jóvenes o padres
de familia en Lima se reagrupan y destacan con la zampoñada de Yunguyo, gracias
a la gran idea del concurso cada 8 de octubre en esa ciudad.
Lo malo del concurso es que hay una
proclividad a la espectacularidad, la aparición de vestuarios que reflejan más
a una danza, que a la zampoñada en sí; el yunguyeño tocaba con su ropa de faena
o de diario, no bailaban solo mujeres alrededor de las zampoñadas o sikuris,
era el pueblo que bailaba, pero ya nadie representa ello; el concurso trae a
veces modas inevitables. En lo musical, los ritmos se aligeran, se repiten
temas, a veces se hacen mezclas extrañas, con retazos de dos o tres temas, que
han sido unidos. Eso es la parte mala de los concursos y es bueno señalarlo,
para invitar a reflexionar sobre ello.
Chacapata
y las albas
Después del concurso, cada grupo, dependiendo
de su altarero, va directo a tocar o va a las diez o doce de la noche a Chacapata,
lugar que se considera sagrado porque allí apareció Tata Pancho.
«Según historiadores, en el lugar
denominado Milagro, muy cerca de la frontera Perú-Bolivia en Kasani, San
Francisco de Borja se presentó a una pareja de ancianos, quienes realizaban el
arado manualmente de la tierra; durante su trabajo, hallaron una cruz
perfectamente tallada en piedra y en cuyo centro se encontraba impregnada un
rostro humano.
Tras el hecho, y mudos por tal
acontecimiento, oraron y agradecieron a
Dios por ese milagro, avisaron a los vecinos de tal acontecimiento, luego la
noticia se conoció entre los moradores de la zona. Días después, las
autoridades dispusieron el traslado de dicha cruz hacia el templo de la
localidad, y al poco tiempo un sacerdote dijo que la imagen se trataba de San Francisco de Borja, desde esa fecha se
hizo su patrono.
Posteriormente, la población se
congregó en multitud, en una romería se efectuó una gran procesión de la santa
imagen en brazos de los moradores de esa localidad; pero al llegar a las afueras
de la ciudad, en el lugar conocido como Chacapata, la cruz se hizo tan pesada
que no pudo ser cargada»[7].
Estoy seguro que mucho de la adoración
de San Francisco de Borja tiene que ver con la presencia de los Jesuitas en el
Altiplano. Pero la fe del pueblo es su fe, y luego de tocar “Acaso para que me
quieras”, “Huaycheña”, “Corazón sangrante”, “Candelaria”, “Yunguyeñita” o “Salón”
en Chacapata y recorrer las calles nos dirigimos a la casa del albero, cenamos
y nos embriagamos con singani[8] o
cerveza, finalmente la zampoña guardara silencio hasta el siguiente año, otro 8
de octubre.
[1] http://www.yunguyo.net/musica/insert2.php: La
"Zampoñada Los Alfonsos" fue uno de los primeros conjuntos que se
formó en Yunguyo. Sus integrantes, fueron casi todos comerciantes, que
amenizaban sus recorridos con sus sikus. Nemesio Mollinedo, Juan Chalco,
Esteban Candía Cruz, Elías Cachicatari, Nazario Maydana, Constantino Gordillo,
Cosme Tito, Silvestre Gordillo, Dámaso Chalco, Gabriel Rondón, César Guzmán,
Lizardo Aguilar, Carlos Aguilar, Dámaso Paredes, Guillermo Loza, Alejandro
Candia eran algunos de los integrantes que empezaron a celebrar las albas de
"Tata Panchito".
La "Zampoñada Los Choclos" fue
una nueva generación de zampoñeros surgida en los 50s, integrada entre otros
por Máximo Bazán, Vidal Maydana, Luís Barra, Eleuterio Salcedo, Constantino
Gordillo, Cecilio Cuentas, Donato Chalco, Fernando Chalco, Mariano Gordillo, compositores
de innumerables wuayños.
[2] Pedro, Dionisio, Raymundo, Aldo y
Jaime Chávez de la Zampoñada Diez de Octubre de Yunguyo eran conocidos como los
«Europa Chávez».
[3] El «dúo» es una característica peculiar en la
zampoñada de Yunguyo, que hoy se ha perdido. Ellos no sólo tocaban zanja, malta
y chili, sino que ejecutaban el «dúo»
obviando los tres primeros tubos de la malta, los más agudos, trenzando en el
repique, dándole un aire muy armonioso. En realidad es un «contra». Aprendimos a tocar el «dúo» en ese viaje y lo pusimos en
práctica al retornar a Lima, no sin el escepticismo y crítica de algunas
agrupaciones del medio.
[4]Grupos que participan el año de 1987
en el Estadio José Carlos Mariátegui de Yunguyo: Residentes Yunguyeños en Puno,
Zampoñada del Barrio del Pacifico, Sikuris Titicaca, San Francisco de Aychullo,
La Juventud 10 de Octubre de Yunguyo, Yunga - Uyo, Comunidad de Sanquira, Rayos
del Sol de Chocaque, Zampoñas Mineros de Toquepala.
[5]Concurso anual organizado por la AJP
este año corresponde la versión XXXVII.
[6]Resultados del concurso XXXVI - 2013 Túpac
Katari organizado por la AJP: A.C. Arte Aymara Espíritu Santo, A.C. zampoñada
Sentimiento K'hapia Juana, A.C.
Zampoñada 14 de Noviembre K'hapia Marka, San Juan Espíritu Santo, A.C. Juventud
Unión Yungueña y Asociación Cultural Yunguyo Mío.
[7]RPP: Extraído el 9 de setiembre de: http://www.rpp.com.pe/2012-10-14-la-historia-de-la-fiesta-de-tata-pancho-en-yunguyo-noticia_530786.html
[8]“El
Singani es un aguardiente destilado, elaborado en Bolivia con uva Moscatel de
Alejandría.” Extraído el 9 de setiembre de: http://botellitasdelicor.jimdo.com/revista-virtual-del-club/el-singani-de-bolivia/
[9]
No creo que se haga justicia
cuando a la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo se le llama «Los Viejitos» porque tienen
más vitalidad que cualquier conjunto que recién nace.


