viernes, 14 de noviembre de 2014

El yunguyo que yo conocí

“Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidarse es difícil para quien tiene corazón.”
Gabriel García Márquez
                       Para Illariq

El Yunguyo que yo conocí

Carlos Vidal
Mi romance con el pueblo de Yunguyo se inicio en el año de 1987, llegué un 5 de octubre, para participar en la Festividad de San Francisco de Borja, Patrón de Yunguyo, luego de un largo viaje en el bus de la Empresa de Transportes Jacantaya hasta Arequipa, donde me embarqué en el tren hacia Puno. Mis recursos de estudiante universitario me permitieron tomar un boleto en «segunda». Hacía frío en el vagón pero pronto desapareció con el calor humano de mis hermanos campesinos que viajaban también y el de sus animales.
La Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo 1987, saludando en el estadio J. C.M.
En una de las paradas del tren subió un anciano vendiendo medias y chalinas de lana y me puse a observarlo con curiosidad; el anciano se percató de mi interés y pensando que el mío era comprar me ofreció sus productos entregándomelos. Jamás pasó por mi cabeza comprarle pues el dinero casi nunca acompaña a los estudiantes viajeros, así que se los devolví. El anciano me miró despectivamente y dijo «¡viracocha!», insulto mítico del mundo andino en alusión a los falsos dioses que creían eran los invasores españoles. Siempre recuerdo esta anécdota porque marcó en mi esa magia ancestral y milenaria de nuestra cultura, hasta para insultar a un despintado como yo, pero mi amor por lo andino a pesar del insulto, tendría muchas anécdotas más.
Llegando a Puno abordamos una camioneta pick up que nos llevó hasta Yunguyo.
El objetivo de nuestro viaje era recopilar información sobre los «sicumorenos» de Yunguyo ya que en «Illariq», grupo en el que aprendí a tocar el siku y que siempre llevaré en mi corazón, se ejecutaba  el estilo Yunguyo. En las escuelas de siku en la Universidad Nacional mayor de San Marcos, se me había inculcado que el «sicumoreno» ejecutaba el siku acompañado de bombo, redoblante y platillo. Lo primero que aprendí al llegar a Yunguyo, fue que para los yunguyeños eso era la «zampoñada».
Dirigimos nuestro interés hacia la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo, el grupo más representativo en ese momento y hoy que escribo estas líneas hasta la actualidad.
Illariq, había enviado a Yunguyo antes de 1987 una delegación, que trajo algunas grabaciones, entrevistas y no captaron con rigurosidad el escobillado y la información sobre el estilo de Yunguyo. Tampoco pudieron tocar con quienes, según teníamos referencia, eran los herederos de Los Alfonsos y Los Choclos[1] grupos tradicionales y de mucho prestigio en Yunguyo, pero ellos, Pedro, José y Wilfredo lograron establecer algo muy importante el contacto con el pueblo de Yunguyo.
Llegué a Yunguyo, con los temores del trato poco amigable de los puneños radicados en Lima hacía los «metropolitanos», principalmente de la Asociación Juvenil Puno (AJP), que se resistía a que ejecutáramos el siku y consideraban una ofensa y hasta un despropósito «usáramos» su cultura. A mi modo de ver, este es el origen de la expresión «sikuris metropolitanos», acuñada por hermanos de Kunamanta Zampoñas, para diferenciarnos y reconocernos como un colectivo. Es jocoso recordar que en los años 80 en los Encuentros de Sikuris Túpaq Katari, se le pedía libreta electoral a los integrantes de un grupo de sikuris y hasta se les llegaba a interrogar en aimara para determinar si era puneño. Si algún integrante no superaba esta prueba, conforme se estipulaban en las bases del concurso el grupo era descalificado. Paradójicamente a fines de los años 80 y comienzo de los 90, fuimos los grupos de sikuris «metropolitanos» los que sostuvimos el movimiento sikuri en Lima ante el desmedro e inactividad de los grupos regionales, por ello la AJP se vio obligada a aceptar nuestra participación en los Encuentros de Sikuris Tupaq Katari, sin una autocrítica sobre su postura inicial y por el contrario pretendiendo en estos tiempos sostener que fueron los sembradores del siku en Lima, lo cual aparte de osado es alejado de la realidad.
Sigamos con Yunguyo. Recuerdo también que cuando llegamos a Yunguyo, cada vez que creíamos oír un bombo corríamos y resultaba ser alguien martillando. Teníamos algunos nombres para contactar pero no completos ni con direcciones precisas, por ello deambulamos un buen rato. Al llegar la noche oímos, ahora sí, golpes de bombo cerca y siguiéndolos llegamos cerca de la plaza, encontramos un grupo de personas mayores que nos saludaron gentil y afectuosamente y dijeron simplemente «los socios de Lima han venido». Obviamente yo no era socio de nada, pero a partir de ese momento la magia empezó. Sin saber cómo, nos acogieron en su seno, tocamos con ellos y hasta participamos en la elección de la junta directiva, firmando el  libro de actas de la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo.
En esos tiempos, destacaban en la  Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo, Dionisio Chávez Alarcón como directivo y guía, con notables condiciones de liderazgo que perduran hasta hoy y lo consagran como su líder indiscutible. El otro referente en el plano musical era Raymundo Chávez Alarcón, compositor exquisito, de una facilidad envidiable para componer wayños y a quien la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo debe sus más hermosas melodías. A ellos se debe el apelativo de los «Europa Chávez»[2]. Entre otros destacados y fraternos tocadores, también recuerdo a Taquila Tito, zanjero y a Luis Aguilar y “Jaime” Augusto Ramos  Chávez, ambos expertos en tocar el «dúo»[3].
El ensayo empezó con los temas propuestos por Raymundo Chávez, refinador o creador de temas en esos años. Los temas que propuso fueron “Captación”, marcha o guerrera, una parte lenta y una fuga (a veces esta melodía tiene 3 partes o más), ejecutada saltando hacia los lados como los chiriwanos, palla pallas, surisikus; el otro tema era:  “Alfredo”, wayño en homenaje al albero que nos acogería la noche del 8 de octubre; y un pasacalle denominado “Betty” ritmo alegre de notas agudas y que se emplea, para bailar no solo alrededor del grupo, sino mientras el conjunto se desplaza por las calles de Yunguyo, acompañado de hombres y mujeres bailando en parejas o en filas, pero no en forma circular.
Recibidos los temas propuestos, los ejecutó el grupo en pleno y eran asimilados por cada integrante en su forma particular, ya que todos tocaban igual, algunos hacían escalera, otros saltaban, pero a nadie le molestaba, porque al final el sonido era complementario y la armonía era colectiva. Si había una estructura musical muy especial que con el tiempo y los viajes fui descubriendo y diferenciando los wayños viejos y los de Raymundo. En concreto, el grupo se apoderaba del tema del autor y lo convertía en parte del colectivo, anulando la  individualidad creadora y convirtiéndola en una música gregaria o colectiva.
El ensayo duró casi tres horas. Durante el ensayo se informó que un integrante o familiar estaba enfermo y la zampoñada en pleno fue a visitarlo y a tocar a su casa. Algo que he notado en mis viajes a Yunguyo es el carácter fraterno y solidario en ellos, que es algo muy enraizado en los líderes de la zampoñada, en especial Dionisio Chávez que ha logrado a través de esto, consolidar el respeto hacia él. Observé en un video del 2013 que la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo en pleno se dirigió luego del concurso al cementerio a visitar a los integrantes que los habían dejado ese año y los viejos músicos, dando un sentido discurso Dionisio, que me hizo recordar lo que es el amor al prójimo, tan andino y reciproco.
El estilo Yunguyo
El golpe del bombo es una característica del estilo de Yunguyo, al parecer Los Choclos y Los Alfonsos, hacían dos golpes y de vez en cuando seis, esta es la forma antigua. Actualmente se hace un golpe débil y dos golpes fuertes, para acompañar el ritmo y siempre se hace silencio en el bombo al iniciar el escobillado, en el repique.
El escobillado es el repique entre estrofa y estrofa de la melodía, es de izquierda a derecha al unisonó en el arca (Sol y Mi o Mi y Do) e ira (Sol y Mi o Re y Si) principalmente en las maltas, aunque a veces escuche ese escobillado en las zanjas, pero es muy raro. Los chilis si cruzado al igual que la zanja y el dúo.
No hay escaleras en las melodías de Yunguyo, a lo mucho primera y segunda y caen. Hay un vibrado muy especial en el estilo Yunguyo, se vibra y se choclea (terminó que significa golpear al soplar).
El maestro do Dionisio Chavez y el autor de la nota Carlos Vidal
Para mayor referencia la Zampoñada 10 de Octubre tiene 3 casetes, hoy discos o Cd, la Juventud 10 de octubre, los hermanos de Qhantati Markamasi han sacado un cd el año pasado y por supuesto el CD de la Asociación Cultural Illariq  “música ancestral andina” lo pueden escuchar en soundcloud con el buscador Illariq o Carlos Vidal.
El concurso de zampoñas
Hasta el año 1986 los encuentros de zampoñas en Yunguyo se realizaban en la Plaza principal de la ciudad. En el año 1987 el encuentro se traslada a Estadio José Carlos Mariátegui[4], dando  inicio a una explosión de música, color y predominio de la música yunguyeña en Puno sin precedentes e inclusive en los últimos años el concurso a generado que en Lima arrasen los Túpac Katari[5]. Los yunguyeños y se dan el lujo de tener hasta 6 grupos de zampoñada en concurso[6]. Gran cantidad de jóvenes de los colegios emblemáticos de Yunguyo: José Gálvez, Isaac Newton y Cesar Vallejo que participan en los concursos desde esta época, el más antiguo debe ser “unión Galvina” quienes aprendieron a tocar  para los concursos, hoy ya jóvenes o padres de familia en Lima se reagrupan y destacan con la zampoñada de Yunguyo, gracias a la gran idea del concurso cada 8 de octubre en esa ciudad.
Lo malo del concurso es que hay una proclividad a la espectacularidad, la aparición de vestuarios que reflejan más a una danza, que a la zampoñada en sí; el yunguyeño tocaba con su ropa de faena o de diario, no bailaban solo mujeres alrededor de las zampoñadas o sikuris, era el pueblo que bailaba, pero ya nadie representa ello; el concurso trae a veces modas inevitables. En lo musical, los ritmos se aligeran, se repiten temas, a veces se hacen mezclas extrañas, con retazos de dos o tres temas, que han sido unidos. Eso es la parte mala de los concursos y es bueno señalarlo, para invitar a reflexionar sobre ello.
Chacapata y las albas
Después del concurso, cada grupo, dependiendo de su altarero, va directo a tocar o va a las diez o doce de la noche a Chacapata, lugar que se considera sagrado porque allí apareció Tata Pancho.
«Según historiadores, en el lugar denominado Milagro, muy cerca de la frontera Perú-Bolivia en Kasani, San Francisco de Borja se presentó a una pareja de ancianos, quienes realizaban el arado manualmente de la tierra; durante su trabajo, hallaron una cruz perfectamente tallada en piedra y en cuyo centro se encontraba impregnada un rostro humano.
Tras el hecho, y mudos por tal acontecimiento, oraron  y agradecieron a Dios por ese milagro, avisaron a los vecinos de tal acontecimiento, luego la noticia se conoció entre los moradores de la zona. Días después, las autoridades dispusieron el traslado de dicha cruz hacia el templo de la localidad, y al poco tiempo un sacerdote dijo que la imagen se trataba de  San Francisco de Borja, desde esa fecha se hizo su patrono.
Posteriormente, la población se congregó en multitud, en una romería se efectuó una gran procesión de la santa imagen en brazos de los moradores de esa localidad; pero al llegar a las afueras de la ciudad, en el lugar conocido como Chacapata, la cruz se hizo tan pesada que no pudo ser cargada»[7].
Estoy seguro que mucho de la adoración de San Francisco de Borja tiene que ver con la presencia de los Jesuitas en el Altiplano. Pero la fe del pueblo es su fe, y luego de tocar “Acaso para que me quieras”, “Huaycheña”, “Corazón sangrante”, “Candelaria”, “Yunguyeñita” o “Salón” en Chacapata y recorrer las calles nos dirigimos a la casa del albero, cenamos y nos embriagamos con singani[8] o cerveza, finalmente la zampoña guardara silencio hasta el siguiente año, otro 8 de octubre.

Para terminar, Yunguyo es el pueblo con una riqueza musical excepcional y creo que hoy en Lima vivimos esa riqueza. Me resta entregar esta mi crónica, solo con la finalidad de mostrar mi visión de un pueblo que añoro y amaré hasta mi último aliento. No puedo terminar sin agradecer a Aldo Chávez bombero en 1986 de los Residentes Yunguyeños en Puno, de la Zampoñada Juventud 10 de Octubre de Yunguyo en 1987 y actualmente de la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo[9], él tal vez redondea esa idea de la hermandad y fraternidad. Aldo me ha enviado los últimos tres años el vestuario que usa en el concurso en Yunguyo. Tal vez sabe que no puedo ir a Yunguyo a estar con ellos y me consuela regalándome sus vestuarios, los que recibo con mucha alegría y guardo con mucho celo como uno mis más preciados bienes. Son esas cosas la que nos obligan a  adecuar el trabajo y negarse a ser absorbido por el sistema, que te aleja de lo relamente importante, tu cultura,  pero prometo volver pronto a Yunguyo, a mi tierra querida, para abrazar a Aldo, hermano en el arte del siku y mi  Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo.




[1] http://www.yunguyo.net/musica/insert2.php: La "Zampoñada Los Alfonsos" fue uno de los primeros conjuntos que se formó en Yunguyo. Sus integrantes, fueron casi todos comerciantes, que amenizaban sus recorridos con sus sikus. Nemesio Mollinedo, Juan Chalco, Esteban Candía Cruz, Elías Cachicatari, Nazario Maydana, Constantino Gordillo, Cosme Tito, Silvestre Gordillo, Dámaso Chalco, Gabriel Rondón, César Guzmán, Lizardo Aguilar, Carlos Aguilar, Dámaso Paredes, Guillermo Loza, Alejandro Candia eran algunos de los integrantes que empezaron a celebrar las albas de "Tata Panchito".
La "Zampoñada Los Choclos" fue una nueva generación de zampoñeros surgida en los 50s, integrada entre otros por Máximo Bazán, Vidal Maydana, Luís Barra, Eleuterio Salcedo, Constantino Gordillo, Cecilio Cuentas, Donato Chalco, Fernando Chalco, Mariano Gordillo, compositores de innumerables wuayños.
[2] Pedro, Dionisio, Raymundo, Aldo y Jaime Chávez de la Zampoñada Diez de Octubre de Yunguyo eran conocidos como los «Europa Chávez».
[3] El «dúo» es una característica peculiar en la zampoñada de Yunguyo, que hoy se ha perdido. Ellos no sólo tocaban zanja, malta y chili, sino que ejecutaban el «dúo» obviando los tres primeros tubos de la malta, los más agudos, trenzando en el repique, dándole un aire muy armonioso. En realidad es un «contra». Aprendimos a tocar el «dúo» en ese viaje y lo pusimos en práctica al retornar a Lima, no sin el escepticismo y crítica de algunas agrupaciones del medio.
[4]Grupos que participan el año de 1987 en el Estadio José Carlos Mariátegui de Yunguyo: Residentes Yunguyeños en Puno, Zampoñada del Barrio del Pacifico, Sikuris Titicaca, San Francisco de Aychullo, La Juventud 10 de Octubre de Yunguyo, Yunga - Uyo, Comunidad de Sanquira, Rayos del Sol de Chocaque, Zampoñas Mineros de Toquepala.
[5]Concurso anual organizado por la AJP este año corresponde la versión XXXVII.
[6]Resultados del concurso XXXVI - 2013 Túpac Katari organizado por la AJP: A.C. Arte Aymara Espíritu Santo, A.C. zampoñada Sentimiento K'hapia Juana,  A.C. Zampoñada 14 de Noviembre K'hapia Marka, San Juan Espíritu Santo, A.C. Juventud Unión Yungueña y Asociación Cultural Yunguyo Mío.
[8]El Singani es un aguardiente destilado, elaborado en Bolivia con uva Moscatel de Alejandría.” Extraído el 9 de setiembre de: http://botellitasdelicor.jimdo.com/revista-virtual-del-club/el-singani-de-bolivia/
[9] No creo que se haga justicia cuando a la Zampoñada 10 de Octubre de Yunguyo se le llama «Los Viejitos»  porque tienen más vitalidad que cualquier conjunto que recién nace.

1 comentario:

Unknown dijo...

Muy buen resumen, felicito por haber recopilado la información que muchas veces nos olvidamos de estas cosas, ya sea por el trabajo o simplemente el destino los alejo de nuestra hermosa tierra Yunguyo. Pero nunca es tarde para volver por eso personalmente también pronto volveré. Por otro lado, recuerdo con orgullo mi gran colegio "Jose Galvez" y su grupo "Union Galvina" que durante mis estudios siempre ganamos los primeros lugares. Aquellos años que nunca volverán. Saludos desde la distancia y nunca olvidemos nuestras raíces.